martes, 27 de julio de 2010

Tres geñistas en conflicto

Los alcaldes Arturo Diez Gutiérrez Navarro, Oscar Pérez Inguanzo y el diputado federal Javier “El Berrinches” Gil Ortiz son los tres geñistas más geñistas que al finalizar el sexenio tienen graves problemas para continuar en la vida pública.


Y es que su falta de experiencia, sensibilidad política y visión, provocaron que tuvieran una serie de problemas administrativos, financieros y políticos porque manejaron las alcaldías de Victoria, Tampico y Altamira, como si fuera sus propios negocios, y por ello, a estas ciudades las tienen casi destruidas y con serios problemas en sus finanzas municipales.

En el caso de Arturo “El Compadre Feliz” Diez Gutiérrez, éste justifica su ineficiencia diciendo que de los 420 millones de pesos que tiene el presupuesto municipal, el 80 por ciento se va al pago de la nómina y al gasto corriente, y por esto no ha podido hacer gran cosa.

Sin embargo, asegura que en su administración se han invertido 200 millones de pesos en 200 mil metros cuadrados de pavimentación, aunque esto la mera verdad la ciudadanía no lo ve porque los baches que se quedaron desde hace tres años siguen pendientes de tapar.

Además, el conflicto con los trabajadores sindicalizados del municipio se ha radicalizado de tal manera que la huelga estuvo a punto de reventar este lunes pero el gobierno de Geño Hernández Flores lo salvó un vez más, y al parecer se hará cargo de pagarles el aguinaldo y la segunda quincena de junio.

La administración de Oscar Pérez Inguanzo en Tampico es un caso especial porque existen algunas denuncias que señalan que desde la jefatura de Compras se realizaron grandes negocios, pero esos datos después se los daremos porque hay mucha tela de donde cortar.

Por lo pronto, les comentamos que al inicio de su trienio la nómina de empleados de confianza la incrementó al doble así como los sueldos de sus directores, que en algunos casos eran aviadores. Ejemplo de ello, es la Secretaría de Servicios Públicos la cual se manejaba con 875 trabajadores al iniciar su gobierno y en los primeros tres meses la duplicó de tal manera que ahora al finalizar es de donde están recortando más personal.

En Altamira, Javier “El Berrinches” Gil hace lo que quiere con la administración municipal, de tal manera que al irse a la diputación la dejó en bancarrota y sigue estando en las mismas condiciones porque aún maneja los recursos municipales ya que actúa como si fuera un cacique por decreto.

Sin embrago, ante el revés político que Pedro Carrillo Estrada le dio en la pasada elección cuando pretendió hacerlo perder ante Acción Nacional, pues esto le costará su futuro político ya que no tendrá quien lo defienda en el tiempo por venir, y de eso estamos seguros. Ni más ni menos.

En fin, el caso de estos tres geñistas a los políticos del futuro les deja tres lecciones:

Uno. A los amigos es preferible tenerlos alejados de la política porque si no luego se vuelven en los peores enemigos.

Dos. Si se quiere ayudar a los amigos será mejor meterlos a la nómina para que cobren como aviadores, que dejar que ellos mismos hagan su nómina.

Y tres. Si los políticos no se quieren descubrir ante la gente es preferible que no den a conocer a sus amigos porque luego como dicen por ahí, dime con quién te juntas y te diré cómo eres. ¿O no?

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